Aunque nuestra sociedad se esfuerza por ir por el camino de la igualdad, tanto a  nivel educativo, como profesional, familiar o incluso social, la realidad aún nos devuelve un retrato no igualitario.

En este sentido desde FEVOCAM, coincidiendo con la celebración del Día de la Mujer – este 8 de marzo- queremos hacer una doble reivindicación.  Por un lado, queremos poner en valor y visibilizar el trabajo que realizan muchas ONG de voluntariado en Madrid para acompañar a mujeres y sus familias en situación o riesgo de exclusión en su proceso de inclusión.

Es el caso de ONG que trabajan con mujeres víctimas de violencia de género, de trata o incluso en situación de prostitución; como pueden ser Asociación Marillac, Cáritas Madrid o Fundación Cruz Blanca, en cuyos programas colaban más de 8.000 personas voluntarias. Otras ONG trabajan con mujeres migrantes o pertenecientes a minorías étnicas, como Asociación Candelita u Alianza por la Solidaridad, en las que hay 170 personas voluntarias. Y algunas de las ONG de acción voluntaria, como Asociación Ampara o Solidarios para el desarrollo, trabaja con mujeres que están en prisión y sus hijos; en ellas hablamos de alrededor de 930 personas voluntarias.

Se trata, en definitiva, de mujeres madrileñas que reciben el acompañamiento que necesitan para poder tener las mismas oportunidades que el resto de las mujeres. Y lo hacen gracias a estos gestos solidarios, que se resumen en más de 9 mil manos de voluntarias y voluntarios.

Pero, por otro lado, queremos también hacer un llamado de atención, ya que la mayoría de las personas voluntarias son mujeres, hablamos que por cada 6 mujeres voluntarias hay apenas 3 hombres voluntarios. Y no solo eso, es que la mayoría de los programas de acción voluntaria en los que participan las mujeres tienen que ver con el cuidado de otros; y es que, mientras, los hombres participan más en actividades de ocio y tiempo libre, medio ambiental o deportivo, las mujeres colaboran más en programas de acompañamiento, atención o cuidado, como puede ser con mayores o en hospitales.

Este papel de ‘cuidadora’ se sigue perpetuando incluso en la labor altruista. ¿Es esto una elección personal o se trata de un rol asignado e interiorizado? Esta es la reivindicación que hacemos desde FEVOCAM, el voluntariado no debe ser cuestión de género, y las actividades en las que participemos como voluntario o voluntaria deben responder a intereses, capacidades o actitudes personales, pero no a imposiciones sociales o perjuicios, y mucho menos al género.

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