La acción voluntaria tiene mucho de implicación personal y emocional, pero ¿sabemos realmente cómo gestionar nuestras emociones?

La psicóloga Helena García-Llana, Dra. en Psicología Clínica y de la Salud y Psico-oncóloga en la Paz, ha estado con técnicos y personas voluntarias en FEVOCAM, resolviendo alguna de las dudas que surgen en este sentido.

Y es que además de la acción concreta que se lleva a cabo cuando se participa en un programa de voluntariado con personas, hay una parte de emoción; de la parte afectiva-emocional que da la persona voluntaria a quién acompaña, y de la parte emocional que se lleva.  Es importante tenerlo en cuenta, porque para hacer un acompañamiento ‘saludable’ debemos también cuidar de nuestra salud emocional, ya que el entorno social o personal que se afronta a veces es incómodo, o no fácil, al tratarse de realidades vulnerables.

Hay que “potenciar la humanización de la atención de personas en situación o riesgo de exclusión social o soledad; la persona voluntaria debe acoger sin condiciones y ser empática” pero, como matiza García-Llana, esto tiene una contraparte que contrarrestar, “conlleva a veces una carga emocional que no siempre nos beneficia, o que nos genera inquietud; por eso es necesario, sin rechazar la parte emocional, sí saber gestionarla y canalizarla, para que podamos seguir desempeñando nuestra labor de acompañante , siendo de ayuda y que sin que nos suponga una carga”.

En este sentido es necesario que el o la voluntaria adquiera habilidades comunicativas y competencias de gestión emocional para aplicarlas al ámbito de su acción voluntaria, así dará lo mejor de sí mismo, y se llevará lo mejor para sí. Estas habilidades se pueden adquirir con la toma de conciencia y la práctica, de manera que “la persona voluntaria maximice su nivel de manejo frente al sufrimiento o la injusticia social, con el menor coste emocional posible”:

En este sentido la Dra.  ha dado unas claves para disminuir el coste emocional (cuidarse para poder cuidar). Estas claves parte las pautas llamadas RAIN: Reconocer la emoción que nos está generando la acción voluntaria; Aceptar dicha emoción; Investigar de dónde viene esa emoción; y No nutrir la emoción, saber soltar la carga.

Así la persona voluntaria se puede preparar para ofrecer un apoyo emocional que potencie la capacidad de superación de las personas en situación de vulnerabilidad, y que le ofrezca grandes efectos personales a ella misma.

En la sesión han participado personas de diferentes ONG de Madrid, miembros de FEVOCAM, quiénes han valorado la sesión muy positivamente tanto por la “claridad y consistencia” de a ponente, como por las herramientas que han adquirido “muy útiles para su labor de voluntariado”.

Estos talleres formativos son una de las apuestas de FEVOCAM por garantizar la calidad de la acción voluntaria a través de la formación. Y cuenta con el apoyo de la Comunidad de Madrid, dentro de los proyectos con cargo al 0,7% del IRPF.

Herramientas que las personas voluntarias consideran “muy útiles” para su labor de voluntariado.

También puedes ver la ponencia de Helena García-Llana, durante la Jornada de Personas Voluntarias de FEVOCAM.

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