Hay palabras que se ponen de moda, y otras que caen en desuso. Y esto depende en parte de la actualidad del momento y del uso que hagamos de ellas; oímos estos días términos recurrentes como ‘votar’, ‘pacto’, ‘amenaza’, ‘recesión’ o ‘dimisión’. Pero quiero abogar por poner de moda y en uso la palabra ‘bondad’ -al menos esta semana que celebramos el Día Mundial de la Bondad-.

Por el bien de uno mismo y de la sociedad, hagamos uso de la ‘bondad’. Entendida no como caridad o condescendencia, sino la bondad tal y como se define etimológicamente, como una forma “actuar de manera desinteresada hacia los demás procurando el bienestar, como una actitud que sirve para mejorar la relación de convivencia entre las personas, ya que es altamente positiva”. Esta definición deberían tenerla en cuenta gobiernos e instituciones que se empeñan en llenar nuestro diccionario vital de conceptos que siembran la desesperanza y la intolerancia hacia los demás. ¿No les ha quedado claro que bajo esos términos no se ha logrado nada? Demos una bondadosa patada a sus diccionarios.

Apostemos por los buenos gestos, que más allá de ‘votar’ nos lleven a participar en iniciativas ciudadanas. Podemos hacerlo desde una asociación vecinal, sumándonos a un llamado internacional o podemos hacerlo haciendo voluntariado. El voluntariado es en su más amplio sentido un acto de bondad, donde ponemos nuestra empatía, nuestras habilidades y sentidos al servicio de otras personas para construir un espacio de convivencia más justo, igualitario y positivo.

Celebremos el uso de la ‘bondad’.

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