El voluntariado, una forma de contribuir a que las personas crean en sus posibilidades

Martes, 10 Julio, 2018
FEVOCAM se ha acercado a una de sus 73 ONG miembro. Se trata de la Asociación Marillac, donde Luisa Rodríguez Martín - a la izquieda- , voluntaria, e Inmaculada García-Vaquero Perea- a la derecha-, coordinadora de voluntario de Marillac, ofrecen su visión del voluntariado.
Izq-dcha, Luisa e Inma de volunatraido en Marillac

Encontrar en el ‘puro teatro’ de la vida oportunidades y esperanza

Luisa Rodríguez Martín. Vital, sonriente y voluntaria. Para ella la vida es “puro teatro”, repleta de diversidad, expectación y de diferentes caminos vitales por los que discurrir. Y así es como hace que lo entiendan las personas que acuden al Grupo de Teatro que ella misma imparte desde la Asociación Marillac, dirigido a personas que están en prisión.

El teatro en las prisiones es uno de los programas con los que se favorece que personas en situación de vulnerabilidad social, sea cual sea su origen y su trayectoria de vida, obtengan herramientas que les ayuden a su inclusión en la sociedad actual. Para ello les enseñan a poner una mirada más positiva en su futuro, a no centrarse en los problemas y sí en las soluciones, a creer en sus posibilidades para empezar de nuevo.

En este sentido, y con el fin de trabajar por una verdadera igualdad y justicia social, Asociación Marillac ofrece a las personas que lo necesitan, desde el acompañamiento de trabajadores sociales o psicólogos, hasta actividades más lúdicas. Es el caso de los talleres de teatro, manualidades o baile, donde participan voluntarios y voluntarias como Luisa.

Estos espacios lúdicos son lugares en los que se les pide a las personas participantes disciplina y compromiso, a cambio de encontrar un momento para compartir y para comunicarse de igual a igual, con un trato normalizado, y desde la diversión.

 

Un compromiso por ambas partes: “Me siento querida y muy respetada”

Luisa lleva más de 20 años vinculada con la Asociación como voluntaria, y no duda en destacar que la clave de su permanencia en la entidad son las personas que la rodea. “Me tienen enamorada, por el trato humano y sencillo que tienen en la Asociación con todas las personas que aquí llegan”.

La acogida parte - nos cuenta - “con una taza de café” y desde ahí se establece “una relación de empatía que hace que se sientan como en una gran familia, donde se preocupan por ti, y donde surge el compromiso por ambas partes. Me siento querida y muy respetada. Hay mucho feeling”.

 

Ser parte de un proyecto social para volver a vivir con dignidad. Participar de su alegría

Aparte de dedicar tiempo, de una manera libre y desinteresa, las personas voluntarias se llevan algo para sí. Todas coinciden en que siempre son ellas las más beneficiadas. “El estar en contacto con otras realidades sociales te hace más grande como persona, porque te ayuda a eliminar estereotipos o ideas preconcebidas sobre determinados colectivos; y a mí personalmente, me ha abierto los ojos, me engrandece como persona. Es más, yo no me siento voluntaria, vengo como compañera”.

El trato directo con las personas que reciben acompañamiento en la Asociación, “también es muy agradecido, porque se establecen relaciones de tú a tú”. Con las actividades se trabajan todos los aspectos vitales, que van desde lo emocional hasta las habilidades y recursos para encontrar un empleo o salir de situaciones de violencia. Y en este proceso “es muy gratificante ver que se implican, y que has sido parte de su proceso por volver a tener una vida digna”. Porque, señala Luisa, “hablamos de gente preparada y buena gente; me ilusiona ver que se van contentas porque saben que tienen posibilidades, me gusta participar de su alegría. Las personas voluntarias que dedicamos tiempo y energía nos tenemos que sentir orgullosas sabiéndonos parte de este proyecto social”.

Y en contrapartida, Luisa asegura no ver nada negativo en hacer voluntariado, lo único negativo de la acción voluntaria es que “falta información, porque muchas personas no hacen voluntariado porque no saben de qué se trata o dónde acudir; y que tienen una visión del voluntariado equivocada, lo ven como muy heroico”.

 

Voluntariado no es salir de tus problemas, en entrar en otras vidas para buscar solución a sus problemas

Con respecto a lo que es o no el voluntariado, desde el punto de vista de la propia persona voluntaria, Luisa lo define como “un compromiso para crear redes y alianzas, es lo que dinamiza a la sociedad, y lo que hace que personas que se han quedado al margen de la sociedad vuelvan sentirse parte”. Y lo que no es: “El voluntariado no es salir de tus problemas. Es entrar en otras vidas para dar solución a sus problemas”.

En cuanto a las motivaciones, “como en el teatro, es muy importante el feelfing”. Es lo que hace a alguien acercarse a una determina ONG o a un determinado ámbito social. Y a partir de este primer acercamiento, llega una entrega que, para la persona acompañada puede ser a medio o largo plazo, y para la persona voluntaria, aunque a largo plazo, estará marcada por las bienvenidas y despedidas de quienes retoman, al fin, su camino. Así es cómo espera seguir viviéndolo Luisa, ella dice que seguirá mientras vea que suma a otras personas y que “cuando no me sienta con capacidad, cuando crea que no aporto…dejaré de hacer voluntariado”.

 

La labor social de Marillac: ofrecer justicia y solidaridad

Asociación Marillac es una ONG de acción voluntaria promovida por las Hijas de la Caridad, que atiende anualmente a más de 3 mil personas. Hablamos de personas en situación de vulnerabilidad social, quienes reciben en la entidad acompañamiento para volver a una vida normalizada.

Para ello lleva a cabo diferentes proyectos, como el de Personas sin Hogar, Mujer y violencia de género, Atención a familias, Personas Migrantes y Refugiadas o Personas privadas de libertad. Y en la mayoría de estos proyectos cuentan con personas voluntarias como Luisa.

Estas iniciativas nos recuerdan la necesidad de contar con este tipo de intervenciones sociales, pues cualquier persona podemos vernos, como nos recuerda Inma García-Vaquero -psicóloga y coordinadora de Voluntariado en Marillac-  en una situación similar, con problemas familiares, víctimas de violencia … Inma destaca que el valor añadido de la Asociación es que “a nivel humano ofrecemos justicia y solidaridad, sabemos ponernos en sus zapatos…”.

 

Todos necesitamos sentirnos parte de algo

Y en este proceso de empatía, asegura, es fundamental el voluntariado ya que sin él habría programas que, dese un punto de vista práctico, no se podrían hacer, sobre todo los que ofrecen actividades más distendidas. Y desde un punto de vista personal, Inmaculada destaca que “la importancia de la acción voluntaria radica en que las personas necesitan una comunicación de igual a igual y sentirse parte. Los y las trabajadoras ofrecen a las personas a las que atienden su compromiso y su profesionalidad, pero las personas voluntarias suman a esto la cercanía. Y todos estos elementos son necesarios para hacer que se sienta integrados, porque en el proceso vital de cada persona todos necesitamos sentirnos parte de algo”.

Marillac cuenta hoy por hoy con unas 50 personas voluntarias, una parte importante del personal de la entidad ya que son casi el doble de las personas contratadas. Y son, como destaca Inma “quienes aportan su frescura y la alegría, y quienes transforman lo que tiene que aprender los y las participantes de los proyectos en algo diferente”.

Pero no siempre todas las personas están preparadas para hacer voluntariado. El voluntariado requiere compromiso, formación y saber estar.  Inma matiza que “cualquier persona podría hacer voluntariado – tenemos capacidades-, pero no todas pueden hacerlo, porque es difícil saber estar, como voluntario y voluntaria hay que venir a estar en el más amplio sentido de la palabra, a estar con todos los sentidos, no ha pasar por aquí”.

Con esta premisa es como Marillac abre sus puertas a quienes deseen acercarse a sus programas de voluntariado, a quienes deseen sentirse parte de este proyecto social.